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Inseminación intra-uterina en el perro usando el catéter
trans-cervical escandinavo y comparación con otros métodos
(Last Updated: 2-Feb-2001 )
C. Linde-Forsberg
Faculty
of Veterinary Medicine, Department of Obstetrics and Gynaecology,
Swedish University of Agricultural Sciences, Uppsala, Sweden.
Traducido
por: C. Gobello, Instituto de Teriogenología, Facultad
de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de La Plata, La
Plata, Argentina (27-Aug-2002).
Introducción
El interés por la preservación e inseminación
artificial (IA) de semen canino está aumentando en todo
el mundo, pero comparativamente pocos estudios se publican cada
año en esta área, y es particularmente difícil
encontrar datos de IA usando semen fresco, o semen preservado
de acuerdo a varios métodos de enfriado o congelado y descongelado,
y también comparando resultados cuando se usan diferentes
técnicas para realizar las inseminaciones. Una razón
para la escasez de datos es que resulta caro hacer estudios experimentales
en perros, y pocos centros de investigación pueden tener
colonias de perros suficientemente grandes para esta clase de
estudios. Otra razón es que muchas de las grandes compañías
que procesan y distribuyen semen canino a los criadores trabajan
exclusivamente con un propósito comercial, y no obstante
que algunos de ellos llevan los datos de sus resultados, ni estos
resultados ni la composición de los diluyentes ni los métodos
de preservación del semen son revelados. Por lo tanto,
cualquier conocimiento generado permanecerá en las diferentes
compañías, y no será de beneficio ni al mundo
científico, ni a los criadores de perros en general
Los únicos estudios de inseminación artificial en
caninos que reportan resultados de fertilidad de un número
grande de inseminaciones son los de Seager y col., [1] en 156
IAs con semen congelado-descongelado usando la deposición
vaginal; Linde-Fosberg y Fosberg [2,3] en 470 y 527 IAs respectivamente,
usando tanto semen fresco, enfriado-diluido y congelado-descongelado
por vía vaginal o intra-uterina; Linde-Fosberg y col.,
[4] en 327 IAs con semen congelado-descongelado, comparando la
IA vaginal e intra-uterina; Linde-Fosberg [5] reportando 2041
inseminaciones con semen fresco, y enfriado-diluido, congelado-descongelado
usando IA vaginal e intra-uterina, y Thomassen y col., [6] en
312 IAs principalmente intra-uterinas con semen congelado-descongelado.
Un número de factores son de importancia para determinar
la tasa de éxito de IA en perros, tales como cuantas veces
durante el ciclo estral de una perra se realiza la IA, la calidad
y el manejo del semen, y la técnica de IA. Más información
sobre estas facetas se pueden encontrar en las referencias citadas.
Este artículo sólo tratará con las técnicas
de inseminación y los efectos del sitio de deposición
del semen.
Estudios clínicos recientes [4,5] han enfatizado la importancia
de la inseminación artificial intra-uterina en relación
a la intravaginal en el perro y son los primeros en demostrar
los resultados significativamente mejores cuando el semen ha sido
depositado en el útero y no en la vagina. En un estudio
de Linde-Fosberg y col., [4] la tasa de parición usando
la deposición intra-uterina de semen congelado-descongelado
fue del 84.4 % comparado con 58.9 % usando la deposición
vaginal, y el tamaño medio de camada fue de 5.4 + 3.0 comparado
con 4.0 + 2.7 cachorros/camadas (P<0.001). Los datos de fertilidad
provenientes de 2041 IAs realizadas en perras suecas entre 1990
y 1998 y reportadas al Kennel Club en 2 semanas (es decir antes
de que una prueba de preñez pueda hacerse para evitar sesgos
de los resultados), mostró que una tasa significativamente
más alta de parición y tamaño de camadas
obtenida no sólo con semen congelado-descongelado sino
también con semen fresco y enfriado diluido cuando el semen
había sido depositado en el útero más que
en la vagina [5] (Tabla 1).
Tabla 1. Tasa de parición y tamaño de camadas después
de la inseminación artificial (IA) vaginal ó intra-uterina
usando semen fresco, enfriado y congelado-descongelado de perro
(n= 2041)[5].
Tipo de semen Tasa de parición (%) Tamaño de camadas
(No. de cachorros)
IA Vaginal IA Intra-uterina IA Vaginal IA Intra-uterina
Semen Fresco 47.8 65.2 5.8 + 2.8 6.5 + 2.5
Semen Enfriado 45.1 65.6 5.8 + 3.0 6.4 + 3.2
Semen
Congelado-Descongelado 34.6 52.0 4.7 + 2.6 5.0 + 3.2
Los resultados usando semen fresco, mostrados en la Tabla 1, son
ligeramente sobre-elevados porque el 11% de estas perras fueron,
por varias razones, no solamente inseminadas artificialmente sino
también servidas naturalmente. La razón má
frecuente del doble servicio fue que los criadores trataron de
servir naturalmente a las perras muy temprano en el estro, pero
cuando los perros no se apareaban naturalmente, los propietarios
después solicitaron la IA. La tasa de parición en
el grupo que también había recibido servicio natural
fue tan alto como del 84.5%, con un tamaño promedio de
camada de 6.0 + 2.8 cachorros, comparado a la tasa de parición
de 48.9% y con un tamaño promedio de camada de 5.8 + 2.8
cachorros, en aquellas perras que fueron solamente inseminadas
artificialmente. Parecería entonces, que un número
de IAs realizadas con semen fresco se hicieron en un período
no-óptimo durante el estro, usualmente debido a la inexperiencia
del criador. Sin embargo, los resultados comparativamente pobres
son probablemente también debidos a que la IA se solicita
por problemas varios en los perros.
No
obstante, los datos suecos [5], claramente demuestran que en el
perro, la IA intra-uterina mejora significativamente la tasa de
parición y el tamaño de las camadas. La tasa de
parición por IA intra-uterina aumentó de un 36%
con semen fresco a un 50% con semen congelado-descongelado, comparado
a la IA vaginal. Adeás con la IA intra-uterina, el tamaño
promedio de las camadas aumento 0.3 cachorros por camada con semen
congelado-descongelado y 0.6 y 0.7 por camada con semen fresco,
y enfriado diluido respectivamente. Es también interesante
en este contexto notar que el perro se considera una especie con
deposición de semen intra-uterina en el servicio natural,
porque para el momento en que el abotonamiento de la cópula
termina, los espermatozoides han alcanzado los oviductos [7].
La fracción rica en esperma se eyacula en la intromisión
y durante la fase temprana del abotonamiento copulatorio, y es
seguido por un gran volumen de fluido prostático, el cual
lleva inmediatamente a los espermatozoides en un flujo de la angosta
vagina craneal a través del cérvix, dentro del cuerpo
uterino y cuernos. La vagina parece ofrecer un medio desfavorable
para los espermatozoides caninos, pues una gran proporción
de estos pierde sus colas minutos después de la deposición
en la vagina craneal [8]. Ha sido también demostrado que
se requieren alrededor de 10 veces má espermatozoides para
obtener resultados similares por IA vaginal que por IA intra-uterina
tanto con semen fresco [9], como con el semen congelado-descongelado
[4]. Hay entonces, muchos factores que contribuyen a peores resultados
obtenidos por deposición de semen intravaginal comparado
a la deposición intra-uterina.
Métodos
para realizar la IA intra-uterina en el perro
La IA intra-uterina en la perra puede ser hecha transcervicalmente
tanto por medio del catéter escandinavo (ó Noruego),
ó usando un endoscopio fibro-óptico vaginal rígido
para visualizar el cérvix y un catéter urinario
de perro para atravesarlo. La IA intra-uterina se puede también
realizar por métodos invasivos como la laparoscopía,
ó cirugía abdominal. Algunos de estos últimos
métodos podrían ser considerados ilegales ó
éticamente inaceptables.
Palpación
del cérvix
Es absolutamente esencial para la persona que quiera realizar
IAs en perros aprender como localizar el cérvix por palpación
abdominal para poder depositar el semen en el lugar correcto y
evitar dañar a la perra. La perra debe tener el estómago
y la vejiga vacías para facilitar el procedimiento. Para
el entrenamiento es recomendable usar los catéteres plásticos
desechables para IA vaginal en caninos (Minitüb GmbH, Tiefenbach,
Germany) (Fig 1).

Figura
1. Los 3 tamaños de catéteres de IA escandinavos
para perros, y el catéter plástico descartable de
IA vaginal.
Debido
a que el orificio uretral de la perra esta localizada en el borde
de la pelvis, es sorpresivamente fácil, sin intención
introducir el catéter, o un endoscopio rígido a
la vejiga urinaria. Aparte del riesgo de perforar la vejiga con
el catéter, es obvio que no ocurrirá preñez
alguna luego de la IA. Por eso, la posición correcta del
catéter debe siempre examinarse por palpación antes
de depositar la dosis de semen. Si el catéter está
en la vejiga urinaria, la parte craneal de la vagina y de el cérvix
se pueden palpar por encima del catéter. Las paredes de
la vejiga urinaria son generalmente má finas que las de
la vagina, y la punta del catéter sobresale má distintivamente
que si estuviera en la vagina.
Para palpar el cérvix, se introduce un catéter de
IA en la vagina de la perra. La introducción del catéter
se facilita si la vulva se eleva hasta justo abajo del ano (como
cuando la perra en celo se para el perro). Cuando la punta del
catéter se introduce hasta inmediatamente craneal al borde
de la pelvis, debe ser palpado. Cranealmente la vagina, en muchas
perras, se inclina levemente hacia bajo. En algunas razas, no
obstante, especialmente los hounds con lomo arqueado, la vagina
tiene una dirección má dorsal. La punta anterior
del catéter debe entonces ser bajado cerca a la pared abdominal
para que sea más accesible a la palpación. Cuando
la punta del catéter se pueda palpar y confirmar su posición
correcta en la vagina, cuidadosamente se empuja, bajo el control
constante por palpación, hasta alcanzar el área
paracervical. Esta es la porción craneal angosta de la
vagina creada por el pliegue pos-cervical dorsomedial y que se
puede palpar como una estructura firme de 1 a 2 cm de longitud.
El pliegue termina en el cérvix, el cual en la perra en
estro es una estructura dura, desplazable, redondeada a ovoide
de 0.5 a 1.5 cm. Generalmente no es posible pasar la cubierta
externa protectora del catéter escandinavo, el cual tiene
un diámetro de 10 mm, en el area paracervical. También
el catéter plástico má fino de IA, el cual
tiene un diámetro de 5 mm, podría ser muy grueso
para introducir en el área paracervical en algunas perras,
especialmente en aquellas de tamaño pequeño, o en
aquellas que nunca han parido. Una vez identificado el cérvix,
el cuerpo y los cuernos del útero se pueden palpar frente
a este. Se inclina la punta del catéter y se acerca la
punta del dedo pulgar contra la del índice por encima del
catéter, entonces levante el extremo craneal del catéter
de modo que el cérvix y los cuernos uterinos se empujen
para arriba entre los dedos. Su tamaño y consistencia entonces
se tornan evidentes. (Este método de palpar el útero
es también muy útil para la detección temprana
de gestación y para el examen de perras sospechosas de
piómetra).
Inseminación
uterina usando el catéter escandinavo
El catéter escandinavo consiste en un catéter de
acero de 1 - 2 mm de grosor con una punta de 0.75 mm a 1 mm diámetro,
y viene en 3 diferentes longitudes: 20, 30 o 40 cm Se usa junto
con una cubierta protectora externa de 10 mm de diámetro
[10] (Fig 1 y Fig. 2). El catéter de tamaño mediano
es adecuado para la mayoría de las perras de pequeño
y mediano tamaño. El equipo se puede obtener de Nowegian
Fur Criadors Associación, P.O. Box 136, Økern,
N-0509 Oslo 5, Noruega.

Figura
2. Una vista cercana de los extremos de 2 tamaños de catéteres
escandinavos de IA para perros.
La
IA intra-uterina con el catéter escandinavo se realiza
con la perra parada sobre el piso ó sobre una mesa. Raramente
se necesita sedación; por el contrario, muchas perras en
estro aceptan libremente este tipo de manejo. En los casos en
que se requiera una sedación ligera, por ejemplo en una
perra muy grande, obesa ó nerviosa, se puede usar 1 - 3
mg/kg IM ó IV de xilazina. El catéter interno de
acero, con el extremo craneal interno protegido por la cubierta
de nylon, es introducido en la vagina. El extremo craneal de la
cubierta de nylon se palpa frente al borde de la pelvis como se
describió previamente. Si la punta de la cubierta del catéter
se inclina hacia la pared abdominal del cérvix usualmente
se encuentra unos pocos cm en frente y arriba de este. El catéter
de acero entonces se introduce a través de la cubierta
hasta que su extremo alcanza el fornix ventral. El cérvix
se fija entre los dedos pulgar e índice, aplicando una
ligera tracción hacia abajo del cuerpo del útero,
e inclinando el cérvix de manera que el ángulo del
canal cervical se vuelva más horizontal (Fig. 3).

Figura
3. Dibujo esquemático de la región paracervical
y del canal cervical canino, con el catéter escandinavo
en posición en la vagina craneal. Por manipulación
de el cérvix y el cuerpo uterino el ángulo de el
cuello es cambiado para obtener un mejor alineamiento de el canal
cervical y el catéter y así facilitar su penetración.
La
punta del catéter entonces se retira cuidadosamente mientras
se empuja repetidamente contra la superficie del cérvix
en busca de la apertura del canal cervical. La sensación
cuando se encuentra esta apertura se puede describir en muchos
casos como el tocar cartílago, o sea crujiente. Una vez
que se encuentra la apertura, se fija el catéter y se comienza
a manipular el cérvix contra el catéter. El canal
cervical tiene 5 a 10 cm de largo, y no está siempre completamente
derecho. Algunas veces es necesario aplicar una ligera presión,
mientras se rota el catéter para facilitar su paso. En
la mayoría de las perras, la punta del catéter se
pude sentir fácilmente frente al cérvix en el cuerpo
del útero. En algunas perras, no obstante, la sensación
no es tan obvia. La jeringa conteniendo el semen se conecta al
catéter y el semen lentamente se deposita en el útero.
Algunas veces hay una resistencia a la infusión dependiendo
de si la apertura del catéter está presionada contra
la mucosa endometrial. Una ligera tracción del cuerpo uterino
ó del cérvix hacia abajo usualmente alivia la situación
y permite la infusión del semen.
Para asegurarse de que el catéter esté realmente
en el útero de la perra, se infunde 1 - 2 ml de solución
salina fisiológica. Si el catéter está en
su posición correcta en el cuerpo uterino el líquido
fluye fácilmente. Si por el contrario, el catéter
está en la región paracervical, habrá un
reflujo casi inmediato entre el catéter y la cubierta de
nylon.
El catéter se saca y los cuartos posteriores se elevan
y la perra se mantiene en esta posición por 5 - 10 minutos
después de la IA para minimizar el reflujo de semen y para
facilitar el transporte uterino de los espermatozoides hacia los
oviductos [7,11]. La perra debe también ser masajeada suavemente
alrededor de la región perineal ya que se piensa que esto
estimula las contracciones uterinas.
Para aprender esta técnica se requiere algo de práctica,
pero una vez aprendida es un método rápido, usualmente
realizado en minutos. Se recomienda que inicialmente se usen para
el entrenamiento y el estudio anatómico órganos
del matadero. También es más fácil si los
primeros intentos se hacen en perras que hayan parido una ó
más camadas, ya que usualmente son más fáciles
de cateterizar. Si el catéter se introduce a ciegas ó
con fuerza, podrían ocurrir perforaciones. Si la cateterización
se hace bajo cuidadoso control palpatorio, la técnica es
completamente segura para la perra. Algunas perras son más
difíciles de cateterizar, particularmente aquellas de razas
gigantes, las obesas ó los animales nerviosos. Usando el
catéter escandinavo solamente entre un 2 y 3.5% de los
intentos de cateterización intra-uterina no tuvieron éxito
[3,6]. Las tasas de parición publicadas usando semen congelado-descongelado
fueron de 84.5% [4], y 71% [6] cuando la IA se realizó
por inseminadores experimentados, un promedio de 65% con semen
fresco y refrigerado y 52% con semen congelado-descongelado, en
un estudio de campo que incluyó también a inseminadores
con menos experiencia [5] (Fig. 1). Esta técnica pude también
ser usada para infusión intra-uterina de medio de contraste
para el examen histerográfico de la perra [12].
Inseminación
uterina usando la visualización endoscópica del
cérvix
La inseminación transcervical intra-uterina puede también
ser realizada con la ayuda de un endoscopio fibro-óptico
rígido y un catéter urinario ó angiográfico,
en una perra en estación, y sin sedación (Fig. 4
y Fig. 5).

Figura 4.

Figura 5.
Figuras 4 y 5. La inseminación transcervical intra-uterina
puede también puede ser realizada con la ayuda de un endoscopio
conectado a una fuente de luz fría y un catéter
urinario canino de 6 - 8 Fr de diámetro.
Wilson
[13] usó un cisto-uretroscopio rígido de 30 cm de
largo y 4 mm de diámetro con un ángulo de visión
oblicuo de 25º, junto con una cubierta de acero inoxidable
de 23 Fr . El catéter urinario de perro, 6 - 8 Fr, se pasa
a través del canal de operación de la cubierta.
El endoscopio se introduce en la vagina y se avanza hasta que
el os externo del cérvix pueda ser visualizado y el catéter
urinario se manipula en la apertura cervical hasta introducirlo
en el útero. Para guiar al endoscopio a través de
los a veces tortuosos pliegues de la bóveda vaginal, puede
ser útil dejar que el catéter urinario guié
el camino por unos pocos cm, indicando la dirección correcta.
Similarmente a cuando se usa el catéter escandinavo, puede
también establecerse por palpación abdominal si
la punta del endoscopio está correctamente posicionado
en relación al cérvix. Cuando el semen se ha inseminado
en el útero, el endoscopio se retira. Después de
la deposición intra-uterina, del semen los cuartos posteriores
de la perra se elevan y el catéter de IA se retira, y la
perra se deja en esta posición durante 5 - 10 minutos para
minimizar la salida del semen.
Usando
IA endoscópica con semen congelado-descongelado se obtuvieron,
tasas de parición de 25% (3 de 12 perras) [14] y 80% (32
de 40 perras) [13]. Una ventaja significativa de esta técnica
es que permite la visualización directa de la apertura
cervical, aunque involucra manipulación del endoscopio
y del catéter y requiere algo de práctica Más
aún, para poder cateterizar a perras de todos los tamaños
con este método, se requieren varios endoscopios de distinto
diametro y longitud. A pesar de que el equipo es caro para profesionales
especializados en reproducción canina e IA, podría
ser una buena inversión obtener por lo menos un endoscopio
de tamaño mediano, el cual sirve para la mayoría
de razas de tamaño promedio. El endoscopio es también
de gran ayuda para entrenarse para realizar la cateterización
transcervical con un catéter escandinavo.
Inseminación
intra-uterina usando laparoscopía
La laparoscopía abdominal ofrece una alternativa más
aceptable a la cirugía tradicional para la IA del perro.
La técnica ha sido descrita por Wildt [15] y Silva y col.
[16]. Una tasa de preñez de 60 a 73% se reportó
usando laparoscopía para la IA [16-18], pero el número
de perras en esos estudios fue muy bajo.
Inseminación
intra-uterina usando cirugía
La cirugía abdominal se ha reportado como un método
para realizar la inseminación intra-uterina [19-21]. Se
han usado varios procedimientos quirúrgicos, con la perra
bajo anestesia general y en decúbito dorsal. Se rasura
el abdomen ventral, y después de la preparación
quirúrgica de rutina se hace una incisión de 4 -
6 cm en el centro entre el pubis y el ombligo sobre la línea
alba. El útero se eleva a través de la incisión,
y se inserta una aguja acoplada a una jeringa conteniendo el semen
en el lumen del cuerpo uterino en un ángulo de 45º
con el bisel hacia arriba. El semen se inyecta lentamente en el
útero. El semen debe fluir fácilmente con una obvia
distensión de los cuernos uterinos, ó de otra manera,
la aguja debe ser reposicionada. Después de que se retira
la aguja, se mantiene una gasa embebida en solución salina
sobre el sitio de la inyección. Después de un minuto
la gasa se remueve, el útero se reposiciona y el abdomen
se cierra con métodos rutinarios de cirugía abdominal.
Para prevenir el reflujo de semen la perra se debe posicionar
con sus cuartos posteriores elevados mientras se recupera de la
anestesia [20]. Se ha reportado alrededor del 60% de preñez
después de la IA quirúrgica en el pero [19]. Como
con la IA laparoscópica, los resultados se basan en estudios
experimentales limitados y no hay datos de campo disponibles para
la evaluación usando ambos métodos. Es debatible
si es éticamente aceptable recurrir a la cirugía
para lograr una preñez. El método, no obstante propuesto
por algunos, es considerado por muchos como no ético, inaceptable
y estresante para la perra. Los riesgos de infección, etc.,
asociados con la cirugía en general y el limitado número
de IA quirúrgicas que se pueden realizar en una perra son
dos desventajas obvias. El método es también caro
y requiere de tiempo.
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