
Fig.
3
Sobresimplificando,
consideremos a un cuadrúpedo como un cuadrado, la mitad
superior constituida por el cuerpo y la otra abarcada por
el largo de las extremidades. (Fig. 3).
De
tal forma, podemos desarrollar una máquina perfecta
en su mecánica de traslación y referirla a un
cuadrúpedo de patas de la profundidad de su tronco.
Observemos con este modelo que las mismas pueden extenderse
con un máximo de 90º de amplitud. De esta manera
a su vez, las patas delanteras no interfieren con las traseras.
Si esta extensión fuera mayor, le quitaría balance
y sostén al sistema y la recuperación de cada
extremidad, cuando debe volver a su posición de apoyo,
sería más difícil. Como vemos en la figura,
estos 90º son los máximos deseados, porque con
este sistema el modelo llega a abarcar el mayor terreno posible.
Si
tomamos en cuenta las cuatro patas podemos observar en la
misma figura que el avance de la parte trasera izquierda produce
el equivalente de la mano delantera derecha. Es decir, se
trata de un avance con extremidades en diagonal.
Mientras
la pata trasera es motriz en un lado, la mano delantera del
mismo lado entra en período de recuperación
colgante como un péndulo.
A
su vez en la otra faz, donde la pata trasera entra en período
motriz y la mano delantera correspondiente actúa en
recuperación colgante.
Mientras
en un lado una pata es motriz su mano se recupera, en el otro
lado sucede a la inversa y así sucesivamente. Cuando
una pata entra en período motriz, su mano diagonal
entra a su vez en el mismo proceso. Por lo tanto, en el trote
el perro está apoyando y moviendo dos miembros contrarios,
en forma diagonal, lo cual le da la estabilidad necesaria.
Siempre en el tren trasero hay una pata que apoya y una mano
delantera en forma diagonal que hace lo mismo, manteniendo
el cuerpo su horizontalidad necesaria para la eficiencia del
movimiento, mientras la otra pata y mano se recuperan colgadas
de sus articulaciones.


Fig.
4
En
el esquema que le sigue (Fig. 4), si tomamos en cuenta el
miembro trasero y delantero motriz marcando los 90º vemos
que, en cada paso de trote el cuerpo avanza exactamente una
distancia equivalente al largo de un cuerpo. Es el máximo
de avance que puede realizar un perro con su sistema mecánico
representado en las correspondientes figuras.
Si
observamos en el esquema el pasaje del cuerpo desde A a B,
y lo representamos en etapas idénticas, sucesivas desde
A pasando por A, A, A
hasta B, confirmamos que en cada etapa el cuerpo avanza exactamente
un cuerpo.
Saliendo
del esquema, vayamos ahora a la figura articulada de manos
y patas del perro.
Lo
primero que debemos observar es el arco (cóncavo respecto
de la horizontal) que se produce, como consecuencia de la
articulación. Esto tiene un sentido importantísimo
para el movimiento. Si el miembro no estuviese articulado
y fuese rígido, el largo propio de la extremidad haría
que, al trasladarse, el cuerpo se elevase y descendiese a
cada paso, produciendo una elevación que sería
equivalente a un arco opuesto (convexo) al que se ve en la
figura. De este modo el perro se movería en un sube
y baja formando una curva cada vez que apoya hasta dejar de
hacerlo. Esto resultaría de un esfuerzo mecánico
negativo. El mover el cuerpo hacia arriba, cada vez que quiere
ir hacia adelante, no tiene sentido. La forma de evitar que
el cuerpo ejerza un arco hacia arriba, cada vez que apoya
sus miembros hasta que termine su propulsión, consiste
en articular las palancas de manera que las mismas produzcan
un arco inverso al realizado por esquema original (Fig. 4),
según puede observarse en la figura siguiente (Fig.
5):

Fig.
5
De
lo anterior, podríamos inferir que todo perro que no
se mueve en una línea perfectamente horizontal posee
algún tipo de problema en las articulaciones de sus
miembros.
Habiendo
entendido el proceso mecánico elemental, veamos como
podemos valorar la estructura y observarla directamente en
un perro. En primer lugar, observemos que nuestro modelo elemental
posee un cuerpo rígido, lo cual indicaría que
la columna sería totalmente inmóvil. Pero sabemos
que esto no es así, y no es posible ya que le quitaría
a la misma el desarrollo de otras funciones. Sin embargo,
comprendimos que para el movimiento la rigidez de la columna
es de una enorme ventaja. La misma solamente puede adquirirse
por una conformación apropiada y una correcta musculatura.
Esta importancia fue científicamente comprobada por
experiencias del Karolinska Institute de Estocolmo, Suecia.
Colocando un perro en un andador sinfin, marcando las articulaciones
y filmando con video en cámara lenta observaron que
la firmeza de columna ofrecía una gran ventaja en su
traslación. Llamó poderosamente la atención,
que perros que no poseían buenas estructuras en sus
extremidades, rendían sorpresivamente bien en su movimiento
debido exclusivamente a la rigidez de su columna Concluyeron
por lo tanto, que cuando se selecciona por movimiento, la
primera prioridad debe ser la firmeza de columna. Por lo tanto,
cuanto más rígida se muestre esta columna, menor
será el problema de trasladar un fuerte empuje trasero
hacia adelante. Esto nos lleva a un segundo problema. El tren
delantero recibe todo ese empuje. Su primer problema es atajarlo
con su mano delantera. Recibe esa mano, más del 60%
del peso del cuerpo. Debe atajarlo y sostenerlo firmemente
y además arrastrarlo y tirarlo hacia adelante. Debemos
tomar en cuenta que el tren delantero no está encajado
como el fémur, articulado al coxis. El tren delantero
sostiene al tórax con sus ligamentos como si fuese
una hamaca paraguaya, por lo tanto no tiene la firmeza que
posee el tren trasero, es decir, el tren anterior es mucho
más crítico para el desarrollo de un correcto
movimiento que el posterior.
Las
conclusiones a las que llegaron los suecos con sus experimentos,
fueron las de crear prioridades en la selección para
mejorar la estructura del perro:
1ª
prioridad: Firmeza de la línea superior, debido a una
buena conformación de la columna y adecuada musculatura
en la región dorsal. Esta condición es fundamental
para que el perro se mueva en una línea horizontal
constante para su máximo rendimiento.
2ª
prioridad: Firmeza en la articulación entre el tren
anterior y el tórax. La amplitud del alcance de la
articulación delantera debe ser igual a la trasera.
Así, todo el empuje recibido de atrás es tirado
hacia adelante con una tracción equivalente, y para
ello se entiende que la angulación delantera debe ser
igual a la trasera. Si ello no sucede se debe a que el húmero
y la escápula correspondientes son cortos, no permitiendo
una angulación igual a la trasera. Por lo tanto, para
solucionar este problema, se deben seleccionar ejemplares
con ambos huesos más largos.
3ª
prioridad: El tren trasero debe tener una buena angulación
para que exista un buen empuje. Hemos visto que ello no es
de gran utilidad, si no se cumplen las primeras dos prioridades.
Esto está altamente condicionado a la longitud y posición
de la grupa, fácilmente visualizables en la región
del muslo: cuanto mayor es el tamaño del muslo, mayores
son las posibilidades de una buena angulación trasera.
Las
Figuras 6 y 7 nos permiten, sobre dibujos con perros ideales
en la estructura de su raza, observar su eficiencia en el
trote. Allí vemos que el Rottweiler llega a un 76,68%
y el Dachshund a 84,16 % mientras que con la fotografía
de un Ovejero alemán observamos que llega a un 100%.
La ventaja del ovejero alemán es que está especialmente
seleccionado para su eficiencia en el trote. Las razas anteriores
apuntan a no ser tan unilaterales.
Qué
posibilidades tenemos para apreciar estas cualidades en forma
visual y morfológica. Por supuesto, no creo que exista
la más remota probabilidad de apreciar esto en un perro
en forma estática, por más espectacular que
resulte su stay. Nadie posee una visión
radiográfica. Tampoco se aprecia mucho pasando las
manos por las distintas zonas de su cuerpo. Además,
no es posible juzgar la firmeza de una línea superior
en un animal inmóvil. Lo mismo sucede con su alcance
y arrastre delantero e incluso el empuje trasero. Todo esto
lo podemos apreciar en un perro moviéndose en su mayor
soltura, al trote.
Friederum
Stockmann, gran criadora de perros Boxer, del famoso kennel
vom Dom, en su libro pionero sobre la construcción
del perro, afirmó ya antes de la segunda guerra mundial
lo siguiente: en el buen rendimiento del trote del perro,
se reconoce una buena espalda, una grupa fuerte y larga, con
una unión firme con la línea superior y buenas
angulaciones. El trote muestra las cualidades o faltas de
la totalidad del cuerpo del perro, en forma mucho mayor que
cualquier otro andar o posición del mismo.
Walter
Martin, el gran criador alemán de ovejeros alemanes
del kennel von der Wienerau, y mejor juez de todos
los tiempos del ovejero alemán, me manifestó
que de las enseñanzas personales de la propia Friederum
Stockmann y de sus escritos, basó todos los sistemas
de selección y mejoramiento de sus perros que le produjeron
tantos éxitos. Además los utilizó siempre
en sus excelentes juzgamientos de la raza.
Si
reconocemos que el movimiento del trote es la mejor forma
de evaluación de la estructura del perro, nos queda
el problema de saber mirar un perro en movimiento para su
juzgamiento. Para llegar a ello, habrá que contar con
el suficiente talento, mentalizar la teoría existente,
y recurrir a muchas horas de observación y aprendizaje.

Fig.
6
En
las diferentes figuras de un Rottweiler representamos con
imágenes su eficiencia en el desplazamiento, que no
es de un 100% debido a que un Rottweiler no está exclusivamente
seleccionado para un máximo rendimiento en el trote.
La
prohibición del corte de cola en el Rottweiler mejorará,
según manifestó el juez especialista alemán
de la raza, Helmut Weiler, la estructura de su tren trasero
y dará una mayor firmeza en la línea superior.
El corte original de la cola le ha provocado al Rottweiler
un implante de cola alto, con consecuente grupa alta, caída,
y por lo tanto, corta. Como resultado de ello, el perro moverá
el trasero de izquierda a derecha, compensando la falta de
posibilidad de alcance de sus miembros posteriores. Esto hará
que la región lumbar se resienta cediendo durante el
movimiento.
Con
el objeto de buscar, forzosamente, un mejor posicionamiento
de la cola, habrá que seleccionar grupas más
largas que beneficiarán su movimiento trasero.

Fig.
7
Más
complicada es la estructura de un Dachshund, que en un dibujo
idealizado tampoco puede realizar una eficiencia de un 100%.
Pero es interesante simplemente con este esquema reafirmar
lo que dicen los alemanes, que un Dachshund es y debe ser,
siempre, un perro cuadrado de patas cortas. Pero observemos
que no tiene más remedio que poseer ambas angulaciones,
trasera y delantera, sobreanguladas. Jamás debe ser
largo, pues si lo fuera, como lo seleccionan algunos criadores,
su eficiencia en el movimiento se vería sumamente comprometida.

Fig.
8
Solamente
el ovejero alemán, seleccionado estructuralmente para
una máxima eficiencia en el trote, alcanza el 100%
en el mismo. Los ovejeristas en Alemania lograron seleccionar
un perro con una firme línea superior que transmita
todo su cuerpo con el máximo empuje trasero hacia delante,
para luego con un tren delantero con la máxima angulación
delantera posible, nunca menor a la trasera, ataje, recibiendo
a todo el cuerpo del perro, en una de sus su manos, para tirarlo
hacia adelante como si fuese un carro. Para ello, además
de lograr una firmeza con una columna vertebral privilegiada,
debieron alargar el húmero y la escápula para
lograr una angulación delantera de 90 grados.
Es
notable cómo esta información tiene cada vez
más difusión. Los jueces cada vez más
en sus juzgamientos empiezan a darle prioridad al movimiento.
Hace poco en una exposición de la VDH en Alemania con
cerca de 5 mil perros, obtuvo el BIS un Kurzhaar, (Fig. 9)
que además de ser uno de los cinco mejores perros en
las pruebas de caza, poseía una estructura notable
y se movía con mucha fluidez con pasos rendidores.
Llamó la atención en este perro, que el mismo
se mostraba con una estructura mucho más cuadrada que
los que generalmente se ven en la raza. Probablemente, con
el tiempo, todas las razas acortaran el largo de su lomo y
tendrán una grupa amplia y bien ubicada.

Kurzhaar
actual .................................Kurzhaar antiguo
Fig. 9
Los
perros dejarán de mostrarse exclusivamente en esa posición
compulsiva y execrable de stay y se moverán
con libertad, permitiéndoles respirar, sin colgarlos
ahogándolos con la correa. Igualmente al mostrarlos
parados, deberán hacerlo con naturalidad y la correa
floja. Recordemos lo que nos decía aquel gran criador
y juez americano, Frank Sabella, cuando decía que:-
todo perro que se lleva colgado en la pista, como suele
ser frecuente en Cocker americanos y Caniches, es porque tienen
un problema en su tren delantero. También nos
decía aquella gran criadora americana de Schnauzer
miniatura, Carol Weinberger, que el stay suele
ser definitorio en muchos jueces americanos pues son pocos
los que saben evaluar y apreciar la estructura del perro en
movimiento.
Como
ya dijimos, cada vez más los jueces le están
dando mayor prioridad al movimiento en el juzgamiento de los
perros. No es necesario moverlos mucho. Casi siempre con una
vuelta de trote un juez avezado puede definir al ganador.
Por supuesto que esto es criticado, pues anula el hecho de
que el arte del handling permita disimular los
defectos y enaltecer las cualidades. Pero, en las exposiciones,
debemos buscar el mejor perro y no la mejor presentación,
contrariamente a lo que opinan muchos.
Veremos
que, con el tiempo, los perros de todas las razas se tornaran
más cuadrados, tendrán una línea superior
muy firme, angulaciones traseras y delanteras iguales, con
disminución de la zona lumbar, alargamiento de la grupa
y del húmero. Pues todas las razas de perros son cuadrúpedos
y necesitan una mecánica perfecta para su propulsión,
con las diferencias lógicas de las funciones específicas
para cada raza.