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Conductas
compulsivas en animales de compañia (Last Updated: 22-Oct-2000
)
A. Luescher
Department
of Veterinary Clinical Sciences, Purdue University, West Lafayette,
Indiana, USA.
Traducido
por: G. Coria, J. Manzo y P. Pacheco, Laboratorio de Fisiología
y Laboratorio de Neurociencias, Universidad Veracruzana, Xalapa,
Veracruz, México (22-Oct-2001).
Introducción
La experiencia nos ha mostrado que perros y gatos sanos, así
como otras especies, mantenidas en cautiverio pueden desarrollar
conductas anormales. Estas conductas se caracterizan como anormales
porque están llevadas a cabo fuera de contexto, son exageradas
y están dirigidas hacia estímulos no naturales u
objetos y son seguidamente repetidas de una manera constante.
Como ejemplo se enlista la Tabla 1.
Tabla
1. Ejemplos de conductas compulsivas
Locomoción Dar vueltas en círculo, persecución
de la cola, movimientos de un lado a otro, perseguir reflejos
de luz, inmovilidad, alejamientos repentinos, agitación
repentina, temblores de la piel (síndrome de hiperestesia
felina)
Oral Morderse las piernas o patas, autolamido (granuloma por lamido,
dermatitis psicogénica), lamido de aire o de nariz, chupado
de los flancos, rascado, masticar o lamer objetos, polifagia,
polidipsia, depravación del apetito (comer arcilla, yeso,
etc..), masticar ropa y conducta de morder moscas
Agresión Agresión autodirigida (p.e. gruñido
a su porción caudal), atacar su cola, atacar el plato de
comida, atacar objetos inanimados. Agresión impredecible
hacia personas?
Vocalización Ladridos rítmicos, maullidos o aullidos
persistentes
Alucinación Evitar objetos imaginarios, mirada fija hacia
sombras y conductas de alarma
En
los animales de compañía, tales conductas han sido
consideradas por muchos como ataques y expresiones de defectos
neurológicos tales como la hidrocefalea. En otras especies
estas conductas, particularmente las estereotipadas, han sido
siempre consideradas como conductas de conflicto inducidas por
el confinamiento y han sido vinculadas a prácticas específicas
relacionadas con la zootécnia [1]. Un avance importante
en el entendimiento de estas conductas anormales en animales de
compañía llegó cuando se marcó un
paralelo entre ellas y las conductas estereotipadas del ganado
y de animales de zoológico [2]. Otro avance importante
fue el reconocimiento de que esas conductas comparten similitudes
con desordenes obsesivos compulsivos en humanos [3]. El reconocimiento
de estos hechos permitió el desarrollo de hipótesis
de trabajo sobre el origen, desarrollo y neurofisiología
de estas conductas.
Nuestro grupo (Facultad de Veterinaria de Ontario y ahora la Universidad
Purdue) ha elegido llamar a estas conductas "compulsivas"
en lugar de usar el término humano "obsesivas compulsivas"
[4], debido a que hasta ahora no sabemos que tan extensas sean
las similitudes entre la condición de los cánidos
y la humana.
Aunque se ha comenzado a validar el diagnóstico de los
desórdenes compulsivos [5], se necesita mucho más
trabajo. Como una definición de trabajo de un desorden
compulsivo (DC), Hewson y Luescher [4] propusieron:
Son las conductas que aparecen comúnmente por un
conflicto y son subsecuentemente mostradas fuera del contexto
original. Las conductas pueden compartir una fisiología
patológica similar (por ejemplo, cambios en los sistemas
de serotonina, dopamina y beta-endorfina). Las conductas compulsivas
se observan como anormales porque son llevadas a cabo fuera de
un contexto normal y son repetitivas, exageradas o sostenidas.
Causas
de los desordenes compulsivos
Las conductas compulsivas son consideradas como expresiones de
estrés, frustración o de conflicto [2]. La frustración
se refiere a la situación en la que un animal es motivado
a ejecutar una conducta pero prevenido de hacerla. El término
de conflicto puede ser usado como un término general que
incluye frustración, o puede referirse específicamente
a un conflicto motivacional, por ejemplo: el conflicto que resulta
de dos motivaciones fuertes de la misma intensidad y opuestas
(tales como la aproximación y el retiro). Varias formas
de conductas de conflicto son causadas por frustración
y han sido estudiadas en una gran variedad de especies [6]. La
frustración y conflicto repetidos y prolongados pueden
resultar en desordenes compulsivos.
De casos clínicos es muy obvio que algunas conductas compulsivas
son más o menos específicas de algunas razas, algunas
predisposiciones de razas para conductas compulsivas son listadas
en la Tabla 2. Esta observación indica que puede haber
factores genéticos que controlan el desarrollo de DC: Algunas
razas pueden ser particularmente susceptibles al desarrollo de
DC, otras pueden desarrollar una conducta compulsiva particular
si el ambiente conduce al desarrollo de DC Las lesiones físicas
o las irritaciones, tales como las causadas por alergias parecen
desencadenar DC en algunos casos. Se asume que el estrés
asociado con una irritación o lesión puede contribuir
al desarrollo de DC en un animal ya susceptible y que la irritación
puede dirigir la conducta compulsiva hacia un sitio particular
del cuerpo.
La teoría está soportada por casos en los cuales
un perro comienza a lamer una lesión o una sutura, pero
comienza también a lamer otras zonas del cuerpo causando
granulomas por lamido en sitios no relacionados con la lesión.
La atención de los dueños puede reforzar las conductas
compulsivas que ya existen o condicionar conductas de conflicto
normal y extenderse hasta que parecen compulsivas. La ejecución
de una conducta únicamente en la presencia del dueño
sugiere ser una conducta condicionada. Las enfermedades que aumentan
el estrés y/o la irritabilidad pueden contribuir a DC,
del mismo modo que otros problemas conductuales estresantes (por
ejemplo: un conflicto de dominancia o ansiedad por separación)
o características del temperamento (por ejemplo: miedos).
Tabla
2. Predisposiciones aparentes por raza para conductas compulsivas
Doberman Pinscher Chupado de los flancos
Bullterrier Inglés Dar vueltas en círculos pequeños,
apoyar la cabeza por debajo o entre objetos y quedarse inmóvil.
Pastor Alemán Persecución de la cola
Schnauzer Miniatura Husmeo de su región caudal
Razas de perros grandes Lamido persistente que causa granulomas
Siamese o Burmese Lamido o ingestión de pelo
Fisiología
patológica de los desordenes compulsivos
La fisiología patológica de los DC no está
bien entendida. Muchas evidencias resultan de las consecuencias
de drogas sobre la ejecución de las conductas compulsivas.
Altas dosis de drogas dopaminérgicas tales como la anfetamina
o la apomorfina, son efectivas induciendo conductas estereotipadas
en animales, mientras los antagonistas de dopamina como el haloperidol
resultan en la supresión de las conductas estereotipadas
que ocurren espontáneamente [7].
Las beta-endorfinas han sido implicadas en la producción
de estereotipias debido a que los bloqueadores de receptores de
beta-endorfinas pueden ser efectivos para reducirlas Sin embargo,
el concepto de que la ejecución de conductas estereotipadas
es recompensado por la liberación de endorfinas ya no es
apoyado: Por ejemplo, una conducta en caballos estereotipada como
lo es la succión de aire mientras se muerde una barra horizontal
(comúnmente las que forman el corral) no resultó
en un incremento de los niveles de endorfinas en sangre, así
mismo, la sensibilidad al dolor estuvo incrementada comparada
con el momento en que el animal no ejecutaba dicha conducta [8].
Además se ha sugerido que las beta-endorfinas pueden jugar
un papel significativo en etapas iniciales del desarrollo de conductas
estereotipadas [7].
Debido a las similitudes de los desordenes obsesivos compulsivos
en animales y humanos, las drogas que inhiben la recaptura de
serotonina han sido usadas para tratar perros con DC [3]. La efectividad
de tales drogas implica que la serotonina está involucrada
en los desordenes compulsivos de animales. Se han presentado evidencias
directas de la implicación de la serotonina [9], sin embargo
el papel de la serotonina en el DC no está bien entendido
[10]
El
desarrollo de la conducta compulsiva
Parece ser que muchos casos clínicos diagnosticados como
desordenes compulsivos pueden seguir un patrón de desarrollo
como se ha sugerido en la definición de trabajo arriba
mencionada, pero en otras puede ser que no. La definición
implica que las conductas compulsivas son primero mostradas en
una situación de conflicto (aguda o normal), pero frente
a un conflicto repetido o prolongado pueden ser mostradas en algún
otro contexto que cause altos niveles de agitación. Aunque
es necesario analizar más casos para establecer un postulado
definitivo, parece ser que este concepto de desarrollo implica
a las conductas compulsivas de locomoción.
En el caso de las conductas orales autodirigidas parecen ser ejecutadas
un día sin un conflicto inicial identificable y son ejecutadas
constantemente en contextos con poca estimulación fuera
de lugar, por ejemplo: cuando el animal parece estar tranquilo
(aunque su nivel de agitación puede ser alto). Esto continuamente
da la impresión como si el perro tuviera que ejecutar una
conducta compulsiva oral para lograr calmarse. Hay entonces algunas
evidencias de que DC no es una condición homogénea
y que pueden haber dos o más clases de conductas compulsivas.
Más evidencia llega de estudios neurofisiológicos,
los cuales sugieren que las conductas estereotipadas orales y
de locomoción pueden ser controladas por diferentes sistemas
cerebrales [11]. Pareciera además que todas las conductas
compulsivas están relacionadas con la motivación
que resulta de un conflicto o del estrés y clínicamente
no parece haber una diferencia en la respuesta al tratamiento
entre los desordenes compulsivos locomotores y orales. En una
prueba clínica que incluía a 51 perros con DC, el
tipo de conducta mostrada no afectó la respuesta de tratamiento
con Clomipramina [12].
Diagnóstico
No hay una manera estándar ideal para el diagnóstico
de DC. El diagnóstico se basa en la observación
de la conducta, datos históricos y exclusión del
condiciones médicas.
El diagnóstico de DC está primeramente basado en
una historia detallada. Esto tiene que incluir información
sobre el desarrollo del problema, la historia de la vida del animal,
una descripción de los contextos en los cuales la conducta
fue mostrada inicialmente y aquellas en las que es mostrada ahora.
La descripción de incidentes debe incluir hora del día
y lugar, otros individuos que estuvieron presentes, el comportamiento
de ellos antes de que la conducta compulsiva fuera ejecutada,
una descripción de la conducta en sí misma, la reacción
del dueño hacia la conducta y las acciones del animal después
de terminar la conducta compulsiva. También deben ser anotados
la facilitad o dificultad con la que el animal puede ser distraído
y los tratamientos intentados previamente.
Las conductas compulsivas son siempre ejecutadas fuera de un contexto
natural, usualmente en diferentes contextos, son excesivas y son
continuamente dirigidas hacia blancos inusuales y frecuentemente
repetitivas o sostenidas. El animal está completamente
consciente mientras ejecuta la conducta, así como de lo
que sucede a su alrededor. La conducta puede ser usualmente interrumpida
(aunque algunas veces se necesita un estímulo muy fuerte),
el animal no muestra una fase pos-ictal, características
de convulsiones. La ejecución de la conducta no depende
de la presencia del dueño. Las conductas compulsivas locomotoras
y la conducta de morder moscas son típicamente iniciadas
en una situación de conflicto específica y más
tarde van incrementando en situaciones en las que el animal está
agitado Las conductas compulsivas orales autodirigidas son probablemente
mostradas en situaciones con poca estimulación externa.
La revisión médica básica incluye examen
neurológico y físico, biometría hemática,
un perfil químico y un urianálisis. El diagnóstico
diferencial debe considerar conductas de conflicto agudo, las
cuales son normalmente mostradas por animales en situaciones de
conflicto o frustración. Otras fuera de regla son las conductas
condicionadas "operantes", por ejemplo: una conducta
que fue ejecutada una vez, posiblemente en una situación
de conflicto y persistió debido a una forma de reforzamiento
(usualmente la atención del dueño). Algunos desordenes
neurológicos pueden causar conductas repetitivas tales
como dar vueltas en círculo, condiciones de la piel que
podrían resultar en un lamido excesivo y persistente, etc.
Algunas enfermedades sistémicas e hiperquinesis deben también
ser consideradas [4].
Tratamiento
El tratamiento consiste en una modificación de la conducta,
del ambiente y usualmente intervención farmacológica.
A continuación se enlistan los tratamientos en orden de
implementación. Los pasos se resumen en la Tabla 3.
Si
es posible la causa del problema debe ser identificada y eliminada
. En algunos casos particulares y en casos de conducta oral autodirigida,
una causa ambiental es difícil de identificar, en otros
casos una causa incitante puede ser identificada pero no eliminada,
por ejemplo algunos casos pueden comenzar como ansiedad por separación
y convertirse en desordenes compulsivos. La causa no puede ser
removida: el dueño necesita continuar trabajando. En tales
casos puede ser posible desensibilizar al animal a la situación
estresante (por ejemplo: tratar la ansiedad por separación.
La técnica de "salida planeada" a veces usada
para este proceso de desensibilización).
Los estresores pueden ser adictivos y una vez que una conducta
compulsiva es estabilizada, el estrés del ambiente puede
servir para perpetuarla. Por lo tanto está indicado tratar
de reducir el estrés ambiental tanto como sea posible.
La situación más estresante para un animal es aquella
sobre la cual el mismo animal no tiene control y en la que no
puede predecir que es lo que va a pasar. Las interacciones poco
frecuentes entre dueño y animal son usualmente inconsistentes
y aumentan el estrés. Estas deben ser evitadas y reemplazadas
con interacciones altamente estructuradas en forma de comando-respuesta-recompensa.
Las sesiones de obediencia formal se prestan para tal interacción
consistente en perros y también es probable que proporcionen
una conducta del dueño más consistente hacia la
mascota a largo plazo. En gatos recomendamos tiempo calidad regular
a una hora del día que siempre pueda ser proveída.
A los dueños se les sugiere jugar con el gato con juguetes
(quizá incluso enseñarlos a ir por ellos y traerlos
de regreso). Los castigos, como por ejemplo el regaño,
aplicado frecuentemente por los dueños puede ser útil.
Si al animal se le quiere hacer asociar el castigo con una conducta
indeseable, este tendrá que ser aplicado inmediatamente
después de la conducta indeseable en la intensidad correcta.
Un castigo puede llegar a ser estresante cuando el dueño
no lo aplica correctamente, o se vuelve impredecible. Por lo tanto,
no debe ser usado en animales muy afectados. Proveer ejercicio
suficiente a los perros en un horario regular, y una variedad
grande de juguetes que sean cambiados pueden servir como una forma
específica para disminuir la excitación y adicionar
una estructura al día.
En muchos casos, particularmente en aquellos que han durado por
un largo tiempo, una terapia de fármacos puede ser necesaria.
Por lo tanto, los antagonistas de la beta-endorfina tales como
la naloxona, nalmefene y naltrexone han sido sugeridos como tratamientos.
Los antagonistas de la beta-endorfina tienen un metabolismo muy
rápido y una vida media corta, además muchos son
efectivos únicamente de manera inyectable. Únicamente
la naltrexona se encuentra disponible de manera oral, ya que en
humanos su primer metabolito el 6-beta-naltrexol es un antagonista
activo de la beta-endorfina. Sin embargo este metabolito no se
forma en perros [13] y la supresión clínica de la
conducta compulsiva es corta [14]. A pesar de que hay reportes
que soportan su efectividad con 2.2 mg/kg oral, una o dos veces
al día [15], su uso debe ser cuestionado. Una dosis para
haloperidol no ha sido estandarizada en animales de compañía.
Landsberg et al., [16] enlista 1 - 4 mg/perro dos veces al día
vía oral. El autor lo ha usado únicamente en pocos
casos en 1 - 2 mg/perro, invariablemente con efectos adversos.
Como en el caso de los desordenes obsesivos compulsivos en humanos,
la intervención farmacológica es más probable
que sea dada con inhibidores de la recaptura de serotonina. En
una prueba clínica que incluía 51 perros con una
variedad de conductas compulsivas se usó el antidepresivo
tricíclico clomipramina [12]. Se han hecho pruebas clínicas
para clomipramina, fluoxetina y sertralina [17] en casos de dermatitis
acral por lamido [17]. La paroxetina ha sido usada también
clínicamente pero sus efectos no han sido evaluados. Fármacos
recomendados, su dosificación, efectos secundarios y contraindicaciones
son enlistadas en la Tabla 3. Nosotros usualmente damos el fármaco
por tres semanas después de que aparenta tener un efecto
y entonces disminuimos gradualmente dando 3/4 de dosis por una
semana, 1/2 dosis por una semana, 1/4 por una semana, entonces
descontinuamos el fármaco completamente. Si durante el
proceso de disminución del fármaco la conducta reaparece,
entonces la dosis es incrementada otra vez y mantenida al nivel
efectivo antes de descontinuarlo. Es extremadamente importante
disminuir la dosis de los bloqueadores de recaptura gradualmente.
Durante el tratamiento con bloqueadores de la recaptura, los neurotransmisores
se acumulan en las sinapsis; esto resulta, entre otras cosas en
una "sobre-saturación" de los receptores. Una
vez que la droga es descontinuada la cantidad del neurotransmisor
en la sinapsis es súbitamente más baja, pero los
receptores se mantienen sobre-saturados por algún tiempo.
Esto puede resultar en un efecto de rebote, por ejemplo: la conducta
compulsiva puede reaparecer con mayor intensidad que antes.
En casos persistentes, o si el dueño se opone al uso de
fármacos, un programa de contra-condicionamiento (más
correctamente llamado de substitución de respuesta) puede
ser implementado. Si esta opción es elegida el tratamiento
debe ser dado con una gran consistencia para que pueda ser efectivo.
Es muy importante que al animal nunca se le de oportunidad de
ejecutar la conducta compulsiva. En perros, el paciente es inicialmente
entrenado con reforzamiento positivo para ejecutar una conducta
deseable que sea incompatible con la conducta aberrante (por ejemplo:
que no pueda ser ejecutada al mismo tiempo que la conducta compulsiva).
Un perro que lame su carpo podría ser entrenado a permanecer
con su cabeza sobre el piso entre sus dos patas delanteras. Siempre
que el perro no pueda se supervisado debe ser puesto en una situación
donde no pueda ejecutar la conducta compulsiva (un collar tipo
Isabelino es puesto alrededor del cuello). Si el perro puede ser
supervisado de cerca, el collar (o el equipo para restringirlo
que haya sido usado) puede ser retirado (nosotros recomendamos
el uso de un "cordón umbilical", por ejemplo,
el perro es puesto junto a una persona con una correa) cada vez
que el perro muestre una inclinación a ejecutar la conducta
compulsiva es distraído (si es necesario jalando de la
correa conectada a un arnés en la cabeza). La orden para
ejecutar la conducta alternativa también es dada en ese
momento. Así el perro ejecuta la conducta deseada y entonces
es recompensado. La recompensa puede ser poco a poco retrazada,
así que el perro tendrá que permanecer en la posición
solicitada por tiempos cada vez más largos antes de que
la recompensa le sea dada. La distracción es muy importante.
Si el perro no es distraído antes de que la orden le sea
dada (por ejemplo: atención) el tratamiento puede agravar
el problema a través del reforzamiento inadvertido de la
conducta. En gatos nosotros recomendamos un programa similar.
El gato es continuamente supervisado o puesto en una situación
en la cual éste no podrá realizar la conducta. Cada
vez que el gato está a punto de ejecutar la conducta compulsiva,
es distraído y su atención es re-orientada al aventarle
un juguete.
Tabla 3. Pasos a seguir en el tratamiento de un desorden compulsivo
Identificar y remover la causa de conflicto. Desensibilizar la
situación que induce al estrés
Evitar las interacciones inconsistentes (por ejemplo: ignorar
gran parte del tiempo). Proveer una interacción estructurada
en términos de orden-respuesta-recompensa, o juegos estructurados.
Obediencia básica.
Evitar cualquier forma de castigos administrados por el dueño.
Proveer el suficiente ejercicio en un horario consistente, o actividad
(juguetes).
Fármacos:
Clomipramina (Clomicalm, Novartis) Canideos: 2 - 3 mg/kg dos veces
al día; Felinos: 0.5 - 1 mg/kg una vez al día.
Efectos secundarios: Sedación, retención de orina
(en gatos), alteraciones del apetito, diarrea, vómito.
También disminución del umbral de respuesta y arritmias.
La droga debe ser dada con alimento para reducir la probabilidad
de un desorden gastrointestinal.
Contraindicaciones: En caso de enfermedad hepática, historia
de convulsiones, problemas cardiovasculares, uso simultáneo
de medicación tiroidea, uso simultáneo de inhibidores
del MAO (tales como Deprenyl), glaucoma. Pacientes con diabetes
mellitus pueden ser difíciles de regular.
Fluoxetina (Prozac, Eli-Lilly) o paroxetina (Paxil, SmithKline
Beecham) Canideos: 1 mg/kg una vez al día. Felinos: 0.5
- 1 mg/kg una vez al día o paroxetine 2.5 mg/gato cada
24 - 48 hrs.
Efectos secundarios: Sedación, ansiedad, el animal aparenta
estar distraído, pérdida de apetito, posiblemente
disminución del umbral de respuesta.
Contraindicaciones: Con el uso simultaneo de inhibidores del MAO.
Pacientes con diabetes mellitus pueden ser difíciles de
regular.
Contra-condicionamiento: Cuando el animal no está siendo
supervisado se debe prevenir de ejecutar la conducta compulsiva.
Cuando sí es supervisado, tan pronto como el animal intente
realizar la conducta éste debe ser observado fijamente.
En perros se les debe dar la orden de la conducta deseada y si
es ejecutada se recompensa. Los gatos pueden ser distraídos
arrojándoles un juguete.
Pronóstico
En la clínica de conducta de la Facultad de Veterinaria
de Ontario, los tratamientos arriba mencionados dejaron satisfechos
a dos tercios de los dueños. El tercio restante incluía
a dueños difíciles de satisfacer, así como
aquellos que eligieron no intentar tratamiento alguno. Un análisis
de muchos casos reveló que el resultado final fue negativamente
afectado por la duración del problema [18]. Por lo tanto
es importante tratar los desordenes compulsivos tan pronto como
sea posible.
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